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LA GRAN VICTORIA




El sabía que todo esto estaba a punto de acabar, y aunque ya había pasado lo peor. Tenía que enfrentar  otro trago amargo.
 “Consumado es”  fueron sus últimas palabras mientras de pronto la vida; esa vida que a todos nos gusta perdió por siempre sus latidos.
 La muerte,  esa mujer de rostro frio y desencajado, danzo alegre alrededor del muerto. Fueron invitados todos sus aliados al gran festejo. De uno a dos días paso aquella juerga de malas compañías. Mas al tercer día una luz refulgente irrumpió del pecho de aquel hombre; cebando por completo aquella fiesta.
 Hubo un silencio fantasmal  que estremeció al mundo entero. Mudos y absortos escucharon la voz de trueno de aquel hombre.

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

               ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

Y como si aquella mujer de semblante oscuro, fuese una rama quebrada por el tiempo. Camino triste y amargada con su fracaso a cuestas. Vencida y quebrada de pies a cabeza, avanzo como alma en pena. 
Sola muy sola  hacia el Seol.
HOMENIC FUENTES

1 comentario:

Roamhery FUENTES ESPINOZA dijo...

ROAMANOS 6
...
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo
seremos en la de su resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado
juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al
pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 8 Y si morimos con Cristo,
creemos que también viviremos con él; 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los
muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. 10 Porque en cuanto murió, al pecado
murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos
muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus
concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de
iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 Porque el pecado no se enseñoreará de
vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.